Los elementos del periodismo (II): Verificación
El elemento de la verificación es quizá uno de los procesos más difíciles de llevar a cabo, pero también uno de los valores fundamentales que constituyen la esencia del periodismo.
El periodista, como tal, ha de ser consciente de que su relato ha de ser fidedigno, ha de ser real y veraz, ha de adaptarse a la realidad en la mayor medida posible. Lo que parece un axioma periodístico básico en muchas ocasiones se pone en duda y la única consecuencia que ello conlleva es la perdida de confianza del lector, que se puede sentir engañado.
El periodista no es un novelista en tanto en cuanto ejerce su profesión como redactor de noticias. Su producción ha de basarse en el relato de no ficción, no por ello ha de dejar a un lado el estilo literario que puede aportar atractivo y calidad a su texto, pero debe mantener intacta su objetividad.
La objetividad esta estrechamente ligada con el principio de veracidad, y si bien es cierto que durante años ha sido el hilo conductor de los valores editoriales del mundo, en la actualidad sus efectos se diluyen entre los intereses políticos y económicos.
No obstante la empresa periodística es consciente de que la objetividad vende y por ello se esfuerza al máximo en ofrecer una imagen imparcial de la que realmente no goza. Se olvidan de que no es el medio o el periodista el que ha de ser objetivo en sí mismo, si no que es el método el que ha de ser riguroso con la realidad. El proceso de creación de una noticia ha de constituirse como un verdadero método científico en el que los requisitos pautados deben cumplirse: documentación, fuentes fiables, transparencia, contrastación y finalmente verificación de la información. En todo el proceso la sinceridad ha de estar presente, una sinceridad que toma doble dirección: para con el espectador, y para con la fuente. Si seguimos las pautas citadas el éxito esta garantizado, pues mantendremos la confianza de nuestras fuentes y lo que es más importante, la confianza de nuestros lectores.